El comienzo de una afición
Hola chic@s!
Algunos me conoceréis y otros no, para los que no, me
presento:
Mi nombre es Carmen María, pero los más allegados me llaman Tata,
es una historia larga de contar que algún día, a lo mejor, hago una entrada en
el blog para ello, pero en resumidas cuentas, es por mi hermano. Es más pequeño
que yo y de siempre me ha llamado así, y al final, hasta sus amigos lo hacen y
fíjate por donde vamos ya.
Fuera de historietas, hoy abro mi blog y comienzo a
compartir este post para que veáis con lo primero que empecé, y lo más
importante ¡por qué!
Siempre he sido una persona muy creativa, y me gusta andar
pensando como puedo innovar, hacer cosas nuevas y sorprender a los demás.
Lo primero decir que esta es sólo una afición. Yo tengo mi
carrera y trabajo ejerciendo mi profesión, pero siempre me han gustado las
manualidades y es una buena forma de relajarme y desconectar.
Todo empezó el día que mi prima me dijo que estaba
embarazada. Era la primera prima que iba a tener un bebé y me hacía mucha
ilusión. Entonces me puse a pensar en que le podría regalar porque yo quería
que tuviera un recuerdo diferente que fuese original, único y personalizado.
Estuve dándole muchas vueltas a que podía hacerle, ¡qué podía regalarle!, ¡qué podía
comprarle!
Al final, siempre por pereza, por falta de tiempo, o por lo
que sea, uno compra los regalos, para agradar, pensando que cuanto más caro sea,
mejor. Ahora, después de tantos años me doy cuenta de que lo que hago cuesta
mucho más, en materiales, mano de obra, tiempo… que si lo comprara, pero el
cariño que se le pone a hacer algo desde cero, tu idea, llevarla a cabo, es
indescriptible.
Un día pasando por una tienda me fijé en las cositas
personalizadas y empecé a darle vueltas; miré por internet y saqué algunas
ideas. Aunque no terminaba de convencerme el lanzarme a hacer algo desde cero,
es como ese miedo que te impide saltar al precipicio, como cuando te asomas
desde mucha altura. Después de unas semanas de incertidumbre, me decidí a
hacerle algo que pudiera darle uso y a la vez que fuera gracioso y original.
Como no tenía ni idea de costura, miré varios tutoriales, es
más me volví loca buscando videos y enlaces que ver y vi cómo se podía hacer. Por
cierto, me encantan esos tutoriales que te lo venden todo super fácil, que
parece que pasado mañana vas a montar una tienda, y tú vas a ser la diseñadora,
costurera, y vendedora (nótese la ironía), en fin, una locura.
Fui a una tienda de telas y les conté mi idea. Quizás me
miraron un poquito raro, la verdad, pero a mí me dio igual, la ilusión puede
con todo. Ellos, muy apañados me aconsejaron en cuanto a telas y me dijeron que
empezara por algo sencillo, “que no me tirara a la piscina, si no metía primero
el dedito gordo y veía que había agua”.
Pero vamos, que la historia de mi primer proyecto os la
contaré más adelante, que me voy de una cosa a otra. Eso sí, quedó estupendo.
Deciros, que mientras buscaba ideas y terminaba de
imaginarme como iba a quedar todo “el pack de regalo”, vi cómo se llamaba este
trabajo de coser con varias telas, y normalmente con cuadros. ¡Se llamaba
patchwork! Y fue con lo que yo empecé, y he trabajado mucho tiempo, bueno y
sigo mirando y mirando, vi que era un mundo tan apasionante que se podían hacer
muchas cosas, aunque normalmente, esas cosas serían más fáciles con máquina de
coser. ¡Y no tenía!
Mientras cosía todo a mano, pasaron unos meses porque como
ya os he dicho, esto lo hacía en mis ratos libres y un día, le comenté a mi
madre, (en una de esas charlas de madre e hija, es decir, la hija preguntándole
a la madre las maneras más fáciles, y artísticas de terminar de coser a mano,
para que quede todo bien cuadradito, y perfecto), que todo esto sería más fácil
si tuviera máquina de coser, pero ¡¡ni tenía máquina!! ¡¡ ni sabia coser!! así
que era imposible. Las charlas eran continuas, pidiendo consejos, eso sí, yo
soy una persona constante y que, con poco hago mucho, pero si no tienes los
materiales adecuados por mucho que seas Spiderman, Batman o Superman y tengas
tela a mansalva, esto no hay quien lo cosa.
Otro día os cuento que pasó después, con mi madre, la
máquina, las telas y los superhéroes.
Sin querer enrollarme más, espero que os haya gustado como
comencé mi aventura con la costura y como me introduje en el tema de patchwork.
Por supuesto, para los que no me conocíais, os dejo una foto
mía, para que haya más confianza a partir de ahora.
Un saludo de parte de la Tata, y
bienvenidos a su rinconcito.
Un besazo y buen día
a tod@s!!
Comentarios
Publicar un comentario